CONTROL POSTURAL COMO REQUISITO PARA LA FUNCIONALIDAD DEL MIEMBRO SUPERIOR. Parte II: “Los cimientos”

En el post anterior hemos hablado de la necesidad de intervenir en el control de la postura de nuestros pacientes antes de sumergirnos de lleno en trabajar sobre el miembro superior afecto o disfuncional. Pues vamos allá:

¿Pero que aspectos hemos de tener en cuenta? Seguramente la esfera que engloba al individuo (persona) y sus características intrínsecas la tenemos bien presente. ¿Pero eso es todo? La respuesta es clara y rotunda: NO.

Hace ya unos cuantos años que empecé a escuchar que los problemas que afectan a la funcionalidad y al desempeño de la persona no solo son problemas del propio individuo, sino que hay otros factores o esferas que lo rodean y que están implicados en la correcta funcionalidad de este.

En el caso del control postural no es diferente. Además de tener en cuenta la patología y los déficits que provoca, es indispensable contar e intervenir en aquellas esferas que lo rodean, como son la tarea a desempeñar y el entorno. Estoy segura de que TODOS mis colegas terapeutas ocupacionales saben de lo que hablo y que estamos altamente entrenados en analizar actividades (nótese la ironía).

Pues bien, en este post nos introduciremos en los tres aspectos fundamentales a tener en cuenta cuando trabajamos para que nuestro paciente recupere o mejore el control de su postura. Estos son:

  • El propio individuo, con el que deberemos intervenir en diferentes características, fundamentalmente de tipo motor, cognitivo y sensorial. (¿Sabéis que sistemas sensoriales influyen directamente sobre el control de la postura? Esto da para otro post, así que aguardar con paciencia).
  • La tarea, teniendo en cuenta que existen diferentes tipos:
    • Proactiva: es la que ejecuta la persona de manera activa
    • Reactiva: la persona se ajusta a las demandas del entorno
    • Quieta: no existe un movimiento voluntario orientado a algo, sino que la persona mantiene el control de la postura de manera estática
  • El entorno, sabiendo que existen infinidad de situaciones donde puede haber o no problemas para una misma actividad o tarea. En este último aspecto me gustaría destacar la importancia de la superficie de apoyo en la que el individuo desempeña la tarea. Para ello deberemos analizar y tener siempre presente cómo es la base de sustentación y de apoyo; y la estabilidad de la superficie y su consistencia.

Y hasta aquí una nueva pincelada sobre el control postural. Pronto os enseñaremos imágenes y videos de cómo trabajamos con nuestros pacientes en entorno domiciliario este aspecto fundamental y del que estoy perdídamente enamorada gracias a una magnífica terapeuta ocupacional y fisioterapeuta que un día hizo que mi manera de ver las cosas cambiara.

Aprovecho para chivaros que a finales de año la tendremos en Asturias y os recomiendo que tengáis el placer de conocerla. Yo no me lo pierdo por nada del mundo. Estad atentos a nuestras noticias.

Continuará…

 

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