LENGUAJE DESPUÉS DEL DCA

¿Qué ocurre con nuestro lenguaje después de un daño cerebral adquirido (DCA)? ¿Por qué de repente no somos capaces de hablar? ¿No podremos volver a hablar? ¿Por qué no nos salen las palabras?

Cuando una persona sufre un ACV (accidente cerebrovascular) o un TCE (traumatismo craneoencefálico) le provoca un daño neurológico y una de las secuelas que más frecuentemente se observan son las alteraciones en el lenguaje.

Estas alteraciones pueden ser muy diversas en función de qué zona cerebral se haya visto afectada por el DCA pero, en general, se observa que las personas comienzan a tener dificultades para expresar y/o comprender el lenguaje. Algunos de los síntomas más comunes son:

    • Incapacidad para hablar: la persona es incapaz de emitir palabras ni sonidos.
    • Incapacidad de decir palabras concretas: la persona tiene capacidad de hablar pero no puede nombrar las cosas, se conoce como el fenómeno de punta de la lengua, la persona sabe lo que quiere decir, es capaz de reconocer los objetos pero no
    • es capaz de llamarlos por su nombre.
    • Habla ininteligible: la persona es capaz de hablar pero de una manera que no se puede comprender, emite palabras inexistentes y su discurso no se entiende.
    • Dificultades de comprensión del lenguaje: la persona no es capaz de comprender el lenguaje cuando algún interlocutor se dirige a ella.

Todas estas dificultades tienen que ser tratadas con la mayor precocidad posible para que las posibilidades de recuperación del lenguaje de la persona sean máximas.

Los 6 primeros meses después de la lesión (fase aguda) es clave, es en esta fase cuando mayores avances se pueden lograr con la terapia, por lo tanto, esta deberá ser lo más intensiva posible. Una vez transcurrido este periodo, la frecuencia de la terapia variará en función de las condiciones individuales de cada caso, teniendo en cuenta factores como la evolución de la lesión, la participación del entorno familiar en la recuperación o el grado de motivación del paciente, entre otros.

Desde Avanza recomendamos que este tipo de rehabilitación se inicie en esta primera fase después de la lesión (fase aguda, 6 primeros meses) y que la frecuencia inicial del tratamiento sea lo más alta posible. Además, en estos casos, es muy recomendable la terapia en el entorno natural del paciente, es decir, en el propio domicilio, ya que nos permite trabajar con materiales familiares y funcionales para él, que facilitarán el proceso de recuperación.

El pronóstico de este tipo de alteraciones varía mucho en función de diversos factores. En algunas ocasiones el lenguaje se recuperará por completo, en otras se recuperará parcialmente y, en otras, se deberán implantar otro tipo de modos de comunicación para cubrir las necesidades comunicativas de la persona.

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Bibliografía

  1. Helm-Estabrooks, N. y Albert, M.L. (2005). Manual de la Afasia y de Terapia de la Afasia. 2ª ed. Buenos Aires, Madrid: Médica Panamericana.
  2. Cuetos, F. (2011). Neurociencia del Lenguaje. Bases neurológicas e implicaciones clínicas. Madrid: Médica Panamericana.

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